LA ACTITUD MENTAL POSITIVA 3

3ª Regla: Mejorar nuestra manera de saludar a las demás personas.

Uno de los factores más importantes a la hora de relacionarnos con las demás personas, ya sean familiares, amigos, conocidos, compañeros de trabajo, o personas que acabamos de conocer, lo que marcará en gran medida los sentimientos  de los demás hacia nosotros es; “la manera en que saludamos”. El saludo, es un hecho cotidiano al que  muy poca gente presta atención, pero  tener la habilidad de dominarlo es un factor muy importante a la hora de crear buenas relaciones positivas.

¿No se dice que la primera impresión es la que cuenta? Por encima incluso de cómo  vayamos vestidos,     el saludo, es sin ningún lugar a dudas, lo que le dice a la persona con la que nos encontramos, cual es nuestro estado de ánimo y nuestra  actitud. Esta primera impresión sienta las bases para el resto de la relación con las demás personas.

Cuando nos cruzamos con alguien por la calle, solemos saludar con un simple “hola” y recibimos el mismo hola. E incluso a veces simplemente lo hacemos con un leve gesto de levantar las cejas a modo de saludo. Este tipo de saludo es de mera cortesía y no crea ninguna empatía entre nosotros.  El saludo es una magnífica  oportunidad para impactar positivamente en la vida de de los demás y dejar  un buen recuerdo. No es necesario pararse a charlar, pero saludar adecuadamente es imprescindible.

Son muchas y dispares las formas de saludar  dependiendo de la cultura y el lugar. Pero centrándonos en nuestro entorno, la forma más habitual de saludar es, con un apretón de manos. Y como he dicho, debe ser un “apretón” firme pero sin aplastar la mano del otro. La mano fofa o coger solo los dedos, denota falta de interés, timidez o desconfianza y deja una pobre impresión.

Si hay confianza, saludar con un abrazo demuestra gran admiración y crea un mayor vínculo. Abrazar da a entender que valoras a esa persona. Esta debería ser la única manera de saludar entre familiares directos; padres, hijos y hermanos, pues demuestra que son las personas más importantes de nuestra vida

A todo el mundo le gusta recibir un buen trato, y la mejor que podemos hacer para   recibirlo, es darlo. La persona que es positiva, nada más hacer contacto visual con alguien conocido, mantiene su mirada y se acerca con confianza, ofreciendo una gran sonrisa, y además del consabido “hola”, añade con gran entusiasmo; “buenos días, ¿Cómo estás?” Lamentablemente, las respuestas más habituales que nos encontramos en estos momentos de incertidumbre económica, suelen ser negativas, dejando entrever un bajo estado de ánimo y pesimismo como consecuencia de la  situación que atravesamos. Pero nosotros no debemos  dejarnos influir de esa desmotivación  y trataremos por todos los medios de aportar buenas noticias que eleven aunque solo sea un poco la moral de esa persona. Me vienen a la mente unas palabras que dijo La Madre Teresa de Calcuta; no permitir que ninguna persona con la que nos encontremos, se aleje de nuestro lado sin que se sienta un poco mejor y más feliz.

Como podréis ver, la manera en que saludamos a los demás, es sumamente importante, tanto para el que lo da, como para el que lo recibe y si no lo hacemos mejor, no es porque no queramos o no sepamos, es por culpa de esos malos hábitos que inconscientemente vamos adquiriendo como consecuencia de no tener una buena actitud positiva, y “si” me repito con los hábitos por ellos moldean nuestra manera de ser.

Todas las reglas de La Actitud Mental Positiva están diseñadas para cambiar esos malos hábitos que nos impiden avanzar en la carrera de la vida, y todos nosotros podemos elegir cambiarlos, o quedarnos con los que tenemos.

La próxima vez que te cruces con alguien, tú eliges, puedes saludar con un escueto “hola” o impactar positivamente en esa persona con una gran sonrisa y un entusiasta “buenos días” y cuando te despidas, que mejor que desearle un; “que pases un gran día”.

LA ACTITUD MENTAL POSITIVA 2

LA ACTITUD MENTAL POSITIVA

2ª Regla: No quejarse del clima.

¿Recuerdas que en el artículo anterior, hablamos de la importancia que tiene levantarse de la cama al primer timbre del despertador y motivarse para iniciar una nueva jornada de trabajo? Si seguiste esa 1ª regla, seguro que a estas alturas ya te levantas de la cama con ánimos de empezar un nuevo día. Pero resulta qué cuando sales la calle, perfectamente avituallado de buena actitud positiva, te encuentras que está cayendo “el diluvio universal”, y lo primero que te pasa por la cabeza es; “vaya día de perros que hace, mejor si me hubiera quedado en la cama”.

El clima, no tiene que ser un factor determinante  para el desarrollo de nuestras actividades, pero si nos fijamos en como hablamos de él cuando no es de nuestro agrado, nos damos cuenta de que dejamos que nos influya negativamente. Cuando pensamos en un día lluvioso como; “un día perros”, inconscientemente, este pensamiento negativo produce una brecha mental entre nosotros y los planes que teníamos para ese día. Brecha que vamos ensanchando con cada persona que hablamos a lo largo del día con los típicos comentarios negativos como; “no ha llovido en todo el año y tenía que llover ahora” a lo que responden; “nunca llueve a gusto de todos”, frases que no hacen otra cosa  que mermar un poco más, la ya escasa  motivación positiva que nos quedaba.

Imagínate que has planeado una salida al campo  con la familia, llevas la comida, la bebida, el perro y hasta a la abuela. Y cuando ya está todo montado y listo, aparecen como salidas de la nada, esas nubes negras que no presagian nada bueno, y como era de esperar empieza a llover. Entonces vienen las carreras para recogerlo todo antes de que se moje y lo hacemos entre maldiciones acordándonos de la familia del que inventó la lluvia, y de esta manera dejamos que la situación nos domine.

Y qué decir de estas bodas  que se celebran al aire libre. Si se pusiera a llover ¿Qué sentido tendría arruinar uno de los mejores días en nuestra vida?

Por eso es tan importante aprender y desarrollar un buena Actitud Mental Positiva, porque las cosas no siempre salen tal y como las habíamos planeado.

No debemos permitir que algo sobre lo que no tenemos ningún control como es el clima, afecte a nuestra actitud y nos impida cumplir con nuestro trabajo u obligaciones para ese día. Ya sea que llueva, haga un aire de mil demonios o un calor sofocante, todos esos fenómenos atmosféricos son absolutamente necesarios para la vida en este planeta. Piensa en lo importante que es el agua de la lluvia, nuestro más valioso elemento, que riega los campos, abastece los acuíferos y los pantanos. Incluso un tórrido día de sol veraniego tiene sus beneficios, ya que gracias él las plantas hacen la fotosíntesis y nos procuran el oxigeno que respiramos.

Todos los fenómenos climáticos tienen su razón de ser. Los cambios estacionales nos ofrecen esa maravillosa diversidad de paisajes cambiantes, esos bosques verdes y llenos de vida después de las lluvias y cómo cambian a colores  granates y pardos en otoño, la embriagadora majestuosidad de los desiertos y los páramos helados de los polos. Si no fuera por lo cambiante del clima, no podríamos disfrutar de esos fantásticos tesoros.

LA ACTITUD MENTAL POSITIVA 1

1ª Regla: Cambiar la manera de levantarnos de la cama.

¿Qué es lo primero que te pasa por la cabeza cuando suena el despertador? ¿Cómo te levantas de la cama? ¿Y con qué ánimo te preparas para iniciar una nueva jornada?

Estos tres pequeños detalles en los primeros minutos del día, y sin ninguna importancia aparente, son en gran medida los responsables de la calidad del día que vamos a tener.

No sé si también te pasará a ti, pero ¿Te has fijado que cuando suena el despertador es cuando más a gustito se está en la cama? Estamos en la posición más cómoda y la temperatura entre las sábanas es perfecta. ¿Y qué es lo que hacemos en ese momento? Pues lo más humano, sacamos la mano y le damos al botón de cinco minutos más y seguimos durmiendo. Lo malo es que esos cinco minutos se nos pasan en un instante; “no puede ser, ¡ya!, va, cinco minutos más”. Y volvemos a darle al botón de cinco minutos más.

Pero en nuestra mente empezamos a imaginarnos que llegamos tarde, “y no sería la primera vez”. Nos pasan imágenes mentales de nuestro jefe señalándose el reloj y metiéndonos un paquete, o de los clientes esperándonos impacientes. Pero decimos que con una lavada de cara rápida y sin desayunar, llegaremos a tiempo. Sin embargo, a pesar de este cacao mental, de todas maneras nos tendremos que levantar, y no nos va a costar menos salir de entre las sábanas que cuando sonó el primer timbre. Tendremos que salir a toda prisa para no llegar tarde, meternos en el tráfico que es en hora punta y maldecimos al de delante porque no corre más, este a su vez también maldice al que va delante suyo, pues él también la dio al “botón de cinco minutos más”.

Y así es como iniciamos cada jornada, la mayoría de nosotros, malhumorados y estresados, deseando que el día pase rápido para volver a casa. Pero peor todavía, es que la única motivación para que salgamos de la cama, sea la de evitar el sufrimiento de enfrentarnos al jefe si llegamos tarde, porque este comportamiento, inconscientemente nos influye en la mayoría de las cosas importantes de nuestra vida, y solo actuamos sobre ellas cuando las imágenes de dolor por las consecuencias de no hacerlo, nos obligan a reaccionar. La manera de levantarnos, no solo afecta al resto de nuestro día, sino que poco a poco llega a influir también en nuestra vida.

¿Por qué actuamos así? Esto, solo es consecuencia de un mal hábito, que podemos cambiar por otro positivo. ¿Acaso no animamos a nuestros hijos a que se levanten pronto para ir al colegio? ¿Y crees que ellos quieren ir? Por supuesto que no quieren ir al colegio, pero a pesar de todo les insistimos de que tienen que hacerlo porque es bueno para ellos, para su futuro. Pues contigo tienes que hacer igual. Anímate a ti mismo. Te propongo que a partir de mañana, cuando suene el despertador lo pares definitivamente, (sin darle al botón de los cinco minutos más), y digas; “hoy va ser el mejor día de mi vida y lo voy a aprovechar al máximo, porque si dejo pasar este día, no volverá jamás”. Cuando estés en el baño y te veas es el espejo, no te mires con los ojos de la cara, sino con los de la mente y vete a ti mismo como te gustaría ser, que es como realmente eres. No te mires las arrugas ni las canas pensando que te estás haciendo viejo, estos no son síntomas de vejez, sino de experiencia. Alégrate de ser quien eres, ríete de ti, o contigo y haz gestos graciosos, ”auto motívate”

De esta manera comenzamos tomando nosotros el control de cómo va a ser nuestro día, en vez de que sea el día quien nos controle a nosotros.

Puede que a muchos, esta primera regla les parezca “poco seria”, e incluso una “tontería” que no sirve de nada, pero la verdad es que desarrollar una actitud positiva no es más que ser conscientes de esos “pequeños malos hábitos” que todos tenemos y que nos impiden tener una vida más próspera y feliz, pero que podemos cambiar, poco a poco, paso a paso. La vida es larga si la vivimos acorde a los principios universales de convivencia. Y es que nuestro mayor derecho como seres humanos y  nuestra única y verdadera obligación en la vida, no es otra cosa que ser feliz.